¿A quién se le ocurre relacionar el fumar con el sexo?. A todo el mundo, y en primer lugar a los vendedores de tabaco (narcos legales) que ganan muchísimo dinero gracias a los requerimientos del cuerpo de los humanos. El tabaco contiene nicotina. La nicotina es un alcaloide psicoactivo. Es decir que genera estados mentales diferentes a los que tendríamos si no ingresara en el organismo, se mezclara con la sangre y llegara a interactuar con los receptores neuroquímicos que tanto influyen en como nos sentimos, en nuestros estados anímicos. ¿Y que tiene que ver todo este discurso con el sexo?. Muy simple. Cuando estamos en la etapa donde todavía la sexualidad es un terreno desconocido, en el que tenemos muchas más preguntas que respuestas, y nos resulta un desafío a ir al encuentro de lo ignoto, cualquier sustancia que ayude es bienvenida. Nuestra situación es muy angustiante, aparece una persona que nos gusta mucho y produce una revolución en nuestra existencia. No nos queremos ver como inexpertos, porque sabemos que quizás eso pueda hacer fracasar la posiblidad de un acercamiento. Seguramente no nos van a preguntar por lo menos inicialmente algo tan íntimo como nuestra experiencia en ese terreno, pero van a tratar de adivinarlo. Es en ese momento cuando llega la idea de que fumar puede emitir el mensaje que necesitamos: soy un adulto, soy un experto, ya no hago caso de los mensajes autoritarios sobre que se puede y que no se puede hacer. tengo criterio propio. Si este mensaje es recibido como tal, imagino que me transformo en alguien apetecible. ¿Que puedo hacer si el muchacho de mis sueños no me presta excesiva atención por verme inexperta?. Acortar la falda, realzar mis formas femeninas, moverme con sensualidad, creatividad y libertad, aparecer simpática, recurrir a la cosmética, tratar de llamar la atención, mostrar que bebo alcohol y... sí, fumar. ¿Qué puedo hacer si la belleza de mis ansias mira al mundo con indiferencia, sobre todo a esa tan especial parte del mundo que ocupa mi presencia?. Vestirme con toda la moda, saber bailar, mostrarme fuerte, seguro, firme, poderoso, tratar de llamar su atención, buscar el contacto, tener y mostrar habilidades, ingenio, ocurrencia, oportunidad, tacto, inteligencia, mostrar que sé beber alcohol y ...sí, fumar.
Este es la escenografía que acompañó a una gran parte de las generaciones de los 50, 60, 70, 80, 90, 00 y .... en su iniaciática ceremonia de toser como tuberculosos, irritar nuestra vista como en una tormenta de arena, descomponer nuestro estómago como con una intoxicación de comida, marearnos como en un parque de diversiones y vivir efectos post-borrachera sin siquiera haber rozado el alcohol. Es decir, nuestro sabio cuerpo hace todo lo posible para que no le introduzcan semejante basura pero nosotros, dispuestos a ser grandes y experimentados, obligamos a callar todas las alarmas encendidas, y hacemos oidos sordos a su saludable mensaje. No te quejes, cállate y aprende a tolerar. Lo sometemos vilmente, fundamentalemente para transformar nuestra imágen en la de expertos sentimentales.
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